Verdes raíces
de bosques y prados
se alimentan de un azulino lago
que cobija distintos tipos de pájaros.
Personas de toda edad
reposan junto al agua
que perfectamente, al igual que los árboles,
con el viento juega.
Tierra natal de mis ancestros
este hermoso pueblo campestre
termina el verdor de su pasto
justo cuando comienzan las montañas de nieve.
La memoria fotográfica acá no alcanza
para retratar cada natural momento
que completamente impresionado dejan
a este amante del mundo.
Palabras faltan para retratar tal belleza
presente en cada rincón de este paisaje
y no queda mas que dar las gracias
por estar vivo en este instante.
Unterägeri, dueña de un cuarto de mi sangre,
hoy revive la energía de este caminante
y le hace cuestionar cual fue la razón
que llevó a sus ancestros a dejar estos parajes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario