martes, 27 de noviembre de 2007

Oaxaca (Mexico)

De plazas y mercados,
secos montes y autos,
lejanas ruinas y europeos,
chapurrines y tacos.
Oaxaca vive en la historia
como el mítico hogar
del legendario reformador Benito Juárez
aquel indio de poder presidencial.
En sus calles se huele pobreza
haciéndole gala a su conocida condición
de estado más pobre de México
dada su escaza industrialización.
El zócalo recuerda parajes
donde la calidez no cesa de brotar,
en las cercanias de Puerto Montt,
en el sur de mi país natal.
De inglés y castellano,
fotografías y cantos,
poesía y latinos,
aprendizajes y descubrimientos

Mitla (Mexico)

Dos pies acarreando un descubridor
aterrizaron hoy en este pequeño pueblo
rodeado de verdes montes que vigilan a diario
lo que una anterior cultura dejó.
Las paredes se alzan entre cactus y Sol
mientras el eterno silbido
de pechirrojos y del viento
recuerdan que la vida está presente hoy.
Presente en lugareños y vegetación
que viven en armonioso relajo
exprimiendo a turistas y viajeros
que ya aceptan ayudar a la conservación.
De esta ruina que no logró
satisfacer mi hambre de mundo
en este extenso viaje de crecimiento
por la tierra que se nos prestó.
A lo lejos ya llega la globalización
representada en un caribeño sonido
que mezcla Latinoamerica con Estados Unidos (de Norte América)
y que choca con el paisaje de pedrosa edificación.
Dos pies acarreando un descubridor
se marchan hoy de este pequeño espacio histórico
rodeado de verdes cactus que vigilan a diario
esta pueblerina gran atracción.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Teotihuacán (Mexico)

Piedras sobre piedras
moldean montes de adoración
a los dueños de la noche y día
a la mágica Luna y nuestro padre Sol.
Mas de mil años ya van
desde que este lugar se pobló
por la gran cultura teotihuacana
aquella que el tiempo exterminó.
Esta ciudad de los dioses
asombra por su perfección
dado el orden de construcciones
y su correcta planificación.
Con una larga avenida
divide lugares de distinta función
ya sea política, religiosa o administrativa
pero siempre formadas por lo que un volcán vomitó.
La energía y magia de la ciudad
se percibe al subir el templo mayor
donde el viento conversa con tus ideas
mientras el Sol dosifica la iluminación.
Casi tres años ya van
desde mi primera latina excursión
y hoy revivo en sentimiento aquel día
en que los incas me mostraron su edificación.

Ciudad de Mexico (Mexico)

Primera estación latinoamericana
de mi incesante aprender y viajar
deja un leve sentimiento de vacío en mi dentro
quizás gracias al parafernálico hogar.
Situado en mitad del histórico centro,
donde el pueblo se desenmascara con naturalidad,
me ayudó a reencontrar
a una vieja compañía del andar.
Afuera, en esas calles que olvidan su historia,
la gente apura su caminar
por el costado de verdes taxis
y uniformados que no cesan de pitar.
De pitar hasta para controlar
a humanos que se niegan a rechazar
su condición de seres humanos
a través de un justo reclamar.
De tierras que les usurparon
dado su escazo poder en la sociedad
en esta novena economía del mundo
donde el gobierno se enriquece y el pueblo no come ni pan.
Esta es Ciudad de Mexico,
o también conocida como Distrito Federal,
lugar que ya no es ni la sombra de lo que alguna vez fuese
la gran ciudad azteca de Tenochtitlán.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Fes (Marruecos)

Una laberíntica medina
rebalsante de comercio
es la gran atracción de turistas
en la antigua capital de marruecos.
Capital no solamente histórica
sino también del trabajo
de hombres que manualmente elaboran artesanía
esquisita en piedras y metales preciados.
En calles se huele orina,
cuero y diversos alimentos
logrando un extraño aroma
a pueblo saturado.
Los animales juntos pasean
como si pertenecieran a un gran rebaño
sin importar siquiera
el diferente grado de razonamiento.
Burros y vendedores de china,
comerciantes y abundantes extranjeros,
todos caminan entre música
y colores que ambientan el paseo.
Acá mi arte se transformó en comida
gracias a la venta de mi inventario
a un esforzado artesano que a su tienda
pretendía darle un toque latino.
Pero las horas pasan a prisa
y se acerca mi verdadero sueño
recorrer la hermosa américa latina
donde el verde es el único amo.

Chefchaouen (Marruecos)

Esta turística ciudad,
donde verde y café se mezclan en montañas,
es el habitat natural
de blancas y azules viviendas.
Con un comercio sin parar
decoran toda la medina
sin permitirme un tranquilo caminar
por sus calles laberínticas.
En el hogar
aparece un rastro de sangre latina
que me llegó a regalar
una humana historia empastada.
Acá seis franceses me intentaron integrar
a pesar de la barrera de lengua
algunos hablando español, otros el universal,
me comunicaron sus sueños e ideas.
En las callecitas ya no se puede pensar
gracias al agobiante acecho de amantes de monedas
que me impulsan a escapar
de lo que antiguamente habrá sido una villa perfecta.

Rabat (Marruecos)

Gritos casi inentendibles,
personas caminando de un lugar a otro,
encierro que acepta rayos solares,
África presente en el circo.
Afuera son seis contra seis,
el cemento suena con los pies,
mallas añosamente agujereadas,
el mundo rueda de felicidad.
Autos de todo tipo y año
(blancas aves sobrevuelan el cielo),
bocinas se oyen de vez en cuando,
bicimotos acarrean mínimo un hombre.
EL pan no alcanza a multiplicar
(pero sacia el hambre por mientras),
mi riñón derecho exige líquido:
el agua es la refrescante solución.
Llegada y salida de cinco horas,
el Sol quema mi cerebro,
un hombre de azul acarrea a alguien,
gritos que revientan mi oído.

Diabat (Marruecos)

Pensamientos de décadas pasadas
sobrevuelan mi caminar
por este pueblo que cobijara
a hombres en busca de paz y libertad.
Paz y libertad que nunca encontraron
en este mundo carente de justicia
donde el dinero es la base
de cualquier intento de sociedad.
Dinero que hoy aterriza
en este paraíso de antaño
donde sus habitantes observan
como les compran su tranquilidad.
A lo lejos un castillo de arena
mantiene viva la leyenda
del Dios de la guitarra
que este suelo vino a musicalizar.
Música que por ahora olvida
al hermano del castillo de arena
aquel compuesto de agua
que aún no logra realmente inspirar.
Inspiración que intenté encontrar
en estas dunas de verde, blanco y mar
en el paraíso del amor y paz
en el pequeño pueblo de Diabat.

Essaouira (Marruecos)

Playa que se pierde
entre dunas y mar
sirve de eterna vecina
a esta pequeña ciudad.
Donde los frutos del agua
abundan a toda hora y lugar
gracias al pueblo pesquero
que labura sin cesar.
Sin cesar en esta tierra
logran mañana y tarde cosechar
siempre acompañados de un tranquilo vivir
que se percibe en su relajado caminar.
Acá mis manos encontraron
seis cuerdas que llegaron a acompañar
a dos lugareños músicos
en la calle semi principal.
En estas mismas calles
conocí el significado de hospitalidad
compartiendo con diversos personajes
ya sea comida, cerveza o un simple conversar.
Ocho días mi cuerpo reposó
en la costa norte de la mamá áfrica
aquella que días antes me rechazó
y que hoy encantó mi eterno caminar.

Marrakesh (Marruecos)

Paredes que alojan mercados
abundan en esta mixta ciudad
donde manda el dinero
y se valora el talento para regatear.
De músicos se llena su plaza
esperando algo recaudar
de los excesivos bolsillos turistas
que visitan este lugar.
Lugar en que cantan hablando
ya que el árabe se escribe como una pieza musical
aunque el francés también es hermano
de la lengua oficial.
Desde español hasta alemán
puedes escuchar en la calle comercial
pues el marroquí habla cinco idiomas
y puede que hasta sean más.
Sol y lluvia turnaron su reinado
en mis cinco días de paz y tranquilidad
paseando por este suelo africano
que por fin acepta mi incansable caminar.