sábado, 22 de diciembre de 2007

Palenque (México)

En un pueblo
que inicia la selva
se esconde este paraíso
para un amante de naturaleza
que brilla entre el cielo
y los edificios de piedra.

Piedra que crea templos
que asombran por su belleza
entre pájaros y monos
que juegan a la escondida
cuando aparece el ser humano
con su lluvia de palabras.

A veces con sentido
a veces sólo molestan
son lo que siempre ha unido
a distintas personas
y que hoy permite esto
poder contar mi historia.

De un cuerpo
que no cesa de caminar
y quedar completamente asombrado
por la rica cultura mexicana
que maravillan con sus ancestros
y sus vidas e ideas.

Por que acá un templo
se convirtió en mi hogar
en el medio
de una frondosa selva
que coloreaban mis ojos
con ese verde de verdad.

San Cristóbal de las Casas (México)

Primer destino en Chiapas
de mi soñado viajar
es esta ciudad Maya
de un gran aire colonial.

Con sus edificaciones y mercados
colorean el lugar
al tiempo que en Santo Domingo
las preciosas piedras se comercian sin cesar.

Entre artesanos y comerciantes
que buscan como lograr
sobrevivir en este continente
dañado desde que vinieron a colonizar.

Palabra que obviamente acarrea
consigo el mal arte de robar
que dañó por siempre esta hermosa latinoamérica
y que espero el tiempo (si es que hay) la pueda mejorar.

Pero no sólo pobreza
puedes encontrar
sino también gente que sueña
con vivir lejos del mal.

Y esto fue lo que encontré en San Cristóbal
y, creo, será lo que más voy a recordar
ese maravilloso hospedaje llamado La Finka
que más que hospedaje fue un hogar.

San Juan Chamula (México)

Entre bosques y colores
aparece este pintoresco pueblo
de escazos habitantes
pero experimentados en el comercio.

Donde frutas y manteles
se venden en este suelo
que cobija entre paredes
a Juan Bautista (!?) y su santo cuerpo.

A lo lejos se oye
el repetido canto
del viento jugando entre el bosque
acompañado de martillazos momentaneos.

Entre bosque de un oscuro verde
y ovejas que conversan con gallos
pasa nuestro relajante instante
en esta tierra de mayas lugareños.

Que su magia como siempre
transmiten entre coloniales adornos
satisfaciendo con sus costumbres
nuestra sed de habitantes latinoamericanos.

A lo alto nos mienten
dos cruces que aseguraban un espectáculo
digno de relatos y flashes
pero que la naturaleza prefirió no mostrarnos.

Hay minutos que vienen
otros que ya pasaron
pero ambos concuerdan que esta gente
vive recordando su presente y pasado.

Mazunte (México)

Una extensa línea
de color café claro
divide el azul del verde
en este costero pueblo mexicano.

Donde la vegetación abunda
sin ser completamente explotado
ofreciendo playas extensas
si te das el tiempo de caminarlo.

Acá el Sol no le entrega
ni un pedazo de cielo
a las nubes amenazadoras
que mojaron mis recuerdos.

Recuerdos que ya se olvidan
entre los pájaros y sus cantos
producto de los colores que asombran
al igual que sus diversos tamaños.

A lo lejos una punta
ofrece un inigualable espectáculo
al observar cuando el Sol se despierta
así como también cuando apaga su último rayo.

De mosquitos y hamacas
nuestra noche se tiñó
mientras el día era de playa
en este templo de la relajación.

San José del Pacífico (México)

Un pequeño pueblo de humanos
se pierde entre los verdes montes
donde los bosques alegran los ojos
y al atardecer el oceano dice presente.

Acá el gran testigo es el viento
que musicaliza este hermoso paisaje
ya sea a la hora del almuerzo
o cuando comienza el reinado de la noche.

Esa que asombra por el frío
gracias quizás al eterno soplo
de un heladísimo músico
y sus compañeras nubes.

Entre los distintos tonos
de azules y verdes
se asoman viviendas vestidas de naranjo
que humanizan la naturaleza del ambiente.

Ambiente sumamente rico
en energías y vibraciones
que iluminan mis horas de relajo
en esta tierra del Norte.

Tres días pasamos en este paraíso
perdiéndonos entre caribeñas canciones,
y entre bosques y cerros
que adivinaban mis sueños e ilusiones.

Donde la gente en este mundo
se preocupaba de vivir este instante
y observaba nuestro planeta grandioso
sin hombres que lo dividiesen.

Hoy conocimos el verdadero significado
de la combinación de monte y hombre
viviendo en armoniosa perfección
en nuestra verde latinoamerica de siempre.

Monte Albán (México)

En mis ojos se reflejan
edificaciones d emilenios atrás
cuando este suelo era Zapoteca
y los españoles ni soñaban con llegar.

En un amplio patio reposan piedras
que servían para alojar
por primera vez en mesoamérica
a personas de distinta clase social.

Con su panorámica vista
a todo punto cardinal
la hace una gran atracción a turistas
que vienen en busca de paisajes y paz.

Paz que viene siempre acompañada
por el viento y su eterno silbar
en esta tierra de la altura mexicana
a casi dos mil metros sobre el nivel del mar.

De juegos de pelota y tumbas
se divide este suelo ancestral
donde los edificios sólo tienen letras
y nada mas algunos se pueden escalar.

En mi memoria ya queda
esta Zapoteca principal ciudad
pues hoy continúo descubriendo este planeta
dejando atrás el gran Monte Albán.