Una noche de alcohol y bicicleta
mis manos se unieron a la tierra
mientras dos cariñosos primos
coqueteaban en la puerta.
La lluvia dificultaba la visibilidad
en esta tierra de negros bosques
quizás debido también a la cerveza
y los shots que jugaban con mi mente.
Muy atenta fue la atención
de adolescentes pero gigantes mellizos
que me recibieron en su casa
y me integraron como a su primo.
A clubes y bares
llevaron a probar mi suerte
mientras pequeños recipientes de vidrio
combinaban colores y licores.
Una noche de alcohol y bicicleta
mi memoria chocó con el suelo
ensuciándose más que nada
al igual que todo mi cuerpo.
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