Mochilas al hombro
una vez más
rodeado de cerros similares a los santiaguinos
pero sentado en plaza de pueblo grande
se ven muy pocas personas
quizás por ser Domingo al almuerzo.
A ratos se escuchan golpes de bajo
provenientes de recientes descubridores del reggaetón
mientras el viento sopla incesantemente
buscando revivir al viejo Sol
que ausente ha estado estos días
a pesar de mi nomade persecusión.
En esta isla del sur de Italia
donde apenas encontre locales abiertos
el mar es el mismo que el chileno
(¡Incluso termina en el horizonte!)
si no fuese por su nombre
y la calidez de sus aguas.
Calles lévemente sucias
conducen a plazas, cerros y mares
donde Nico Córdova nos representa
en la ciudad puerto de Messina
donde apenas abren los locales
en esta isla llamada Sicilia.
una vez más
rodeado de cerros similares a los santiaguinos
pero sentado en plaza de pueblo grande
se ven muy pocas personas
quizás por ser Domingo al almuerzo.
A ratos se escuchan golpes de bajo
provenientes de recientes descubridores del reggaetón
mientras el viento sopla incesantemente
buscando revivir al viejo Sol
que ausente ha estado estos días
a pesar de mi nomade persecusión.
En esta isla del sur de Italia
donde apenas encontre locales abiertos
el mar es el mismo que el chileno
(¡Incluso termina en el horizonte!)
si no fuese por su nombre
y la calidez de sus aguas.
Calles lévemente sucias
conducen a plazas, cerros y mares
donde Nico Córdova nos representa
en la ciudad puerto de Messina
donde apenas abren los locales
en esta isla llamada Sicilia.
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