sábado, 12 de julio de 2008

Peguche (Ecuador)

A sólo escaza media hora
del gran comercio de artes
crece este indígena pueblo
que con letreros nos muestra sus partes.
Donde el indio fue explotado
y también pudo adorar a sus dioses
entre verdes montes y murallas del pasado
se hilvana un hermoso río.
Almientado por inesperada belleza
que con su brisa resfresta el espíritu
en este sitio ofrecían tributos a sus dioses
donde se comunicaban con el infinito.
Y, a pesar que hoy se llena de turismo
cuando el trabajo lo permite,
este hermoso resultado de las lluvias
te purifica hasta el pensamiento.
Puesto que la tranquilidad que te brinda
con sus aguas descendiendo de lo alto
refortalecieron mi cuerpo
en esta visita a la naturaleza.
Que le entrega historia al pueblo Peguche
y que hoy clarificó mis ideas
con su caída de lo alto
y su fresco de primavera.

Otavalo (Ecuador)

Colores y gente amigable
que entre risas y dólares pasan sus días
ambientan el mercado en este pueblo
los días que éste no se toma las calles.
Pues a pesar de estar rodeado de verdes montes
y de poseer pintorescos habitantes
este lugar de comercio
tiene fama por sus artes.
Que enorgullece a sus creadores
e hipnotiza a extranjeros
quienes más que fotografiar el paisaje
enriquecen su hambre materialista.
Pero, a pesar de mis pensamientos,
esto es completamente justificable
ya que la hermosura y colores de tejidos
compiten contra el verde de las piedras.
Por cual es lo que más atrae miradas
inclusive obligandome a algo que me había prohibido
pues acá adquirí mi futura cama
así como también una nueva fuente de ingresos.
Ya que de día me perdí entre calles y mercados
y de noche compartí con Mauricio el otavaleño
entendiendo que la fama de este pueblo
se debe a su gente y su arte.

Salento (Colombia)

Escondido en el medio
del eje cafetero colombiano
este pueblo de verdes paisajes
y coloridas casas
me vino a acojer por un intenso día
en que renové relaciones.
Con gente de habla inglesa
a pesar de mi cansancio verbal
entendiendo que es parte del viaje
y que sólo un esfuerzo es
el traducir palabras
que entablan amistades.
Y es acá también
donde recordé el olor a bosque
que alguna vez maravilló en el norte
y que en este minúsculo pueblo
vuelvo a reconocer
entre lluvias y luces.
Que entregan un esquisito paisaje
en esta Sudamérica extensa
repleta de naturaleza y calidez humana,
dos cosas que abundan en Salento
el minúsculo pueblo que hoy abandono
perdido en el eje cafetero.

Medellín (Colombia)

Rodeado de verdes montes
poblados de delincuencia y asesinatos
(así como también de gente buena)
esta ciudad intenta salir de la violencia
que por muchos años ha justificado
sus horas en la prensa.
Ya que a pesar que su pueblo paisa
derrocha simpatía
Medellín es la capital d elos famosos carteles
así como también hogar de Botero
que con su arte decora plazas
donde la gordura invade a la gente.
Y es aquí donde pasé una noche
entre israelitas que colonizan Colombia
y uno que otro australiano
intentando hacerse el camino por Sudamérica
este continente que me dio vida y aire
y que hoy me esmero por conocer.
Sin importar el cansancio
(ya sea espiritual como físico o mental)
ni el escazo dinero
camino entre pueblos y ciudades
con el fin de nunca olvidar
que el mundo está para verlo.
Gracias a lo cual
logré conocer esta ciudad de Medellín
que me asombró por la calidez de su gente
dispuesta a ayudarte en todo momento
al igual que su hermoso paisaje
que me deleitó por unos instantes.

Cartagena de Indias (Colombia)

Las continuas lágrimas
del señor sobre estas tierras
impidieron mi descubrimiento de ellas
a pesar del exceso de ganas.
Ya que aunque me la describieron
como ciudad cara y peligrosa
también muy bien me hablaron
de su centro e historia.
Por más que el dinero y el comercio
haya espantado la gracia de antaño
igual espero en una futura vuelta
tener el tiempo de recorrerla.
Es por esto que pocas palabras puedo dedicarle
a este alguna vez testigo de galeones piratas
pues Cartagena espantó mi visita
con sus días llenos de agua.

viernes, 11 de julio de 2008

Parque Nacional Tayrona (Colombia)

Un largo y extenuante caminar

acarreando tanto materia como espíritu

a través de la colombiana selva

me llevó a encontrar

este paraíso de verdes, azules y celestes aguas

que remojan tiernamente la mezcla de arenas

separando el mar de las palmeras.

Pero no sólo palmeras alimentan nuestros pulmones

sino también todo tipo de árboles y plantas

que sirven para cubrir los cuerpos de cuando en cuando

escapando del Sol y sus potentes rayos

aquellos que tanto extrañé en el Sur del continente

y que el caribe me devolvió

en este último día del medio año.

Acá logré descansar mi cuerpo

bajo un techo innundando de hamacas

que por horas alimentaban mis sueños

y, especificamente, mi futuro con ella

en el Sur de nuestros pueblos

lejos del caos y la locura

conviviendo en una paz envidiada.

Y así, entre desconocidos y despampanante naturaleza,

extraño estar aprovechando estos momentos

acompañado de sus ojos, risa e ideas

y disfrutando de su amor y cariño abundante

pero igual aprovechando a cada instante

la tranquilidad del Parque Tayrona

escondido en el caribe de Colombia.

Taganga (Colombia)

Unas calientes horas
de Sol y playa
gasté en esta prima lejana
de aquella vieja isla griega.
Dadas las mismas escenografías,
este pueblo del caribe colombiano
transportó mi insuficiente memoria
hacia unos meses del pasado.
En que recién ocurrían
encuentros familiares
sin siquiera pensar
en un futuro a su lado.
Pero ahora la realidad es diferente
aunque es el mismo calor el que te acecha,
aquel seco infierno que rebota en la arena
y que sólo calmas sumergiendo tu cuerpo.
En estas a veces cristalinas aguas
que visité con y sin compañía
ya que por suerte hay playas públicas
así como también las escondidas.
Y es en una de estas últimas
donde conocí un característico colombiano
que me engatusó con su buena onda
pero que al final sólo oro quería en sus manos.
E incluso tiró mi regalo
con el que lo traté de ayudar
aunque nunca sabré que hizo con mi arte
que le concedí para satisfacer su necesidad.
Pero un pequeño personaje no borra bellezas
en este perdida isla griega de Colombia,
el pesquero pueblo de Taganga
que con comida y playa alimentó mi alma.

martes, 24 de junio de 2008

Rutherford, New Jersey (EEUU)

Rememorando viejas leyendas
entre cuatro paredes y un corazón hermano
pasamos horas en este norteamericano pueblo
de verdes pastos y grandes casas.
Que hoy se mojan con el llanto
de un adiós al otoño
no queriendo aceptar el inicio
del verano y su calor a toda hora.
Pero poco importa la retrasada desaparición
del invierno y sus aguas
ya que el Sol se pronunció escondido
fortificando nuestros cuerpos y aventuras.
Donde sin importar los problemas presentados
disfruta mi inesperada estadía
en la improvisada casa de aquel músico
que opera la batería.
Y juntos hemos sabido buscar la forma
de entretenernos entre dólares y gringos
que encarecen el aire sin respeto
pero que recompensan con paisajes.
En Rutherford, este pueblo de New Jersey
que por intermitentes cuatro días visité
gracias a los problemas de transporte
y la hospitalidad del artista de la medicina.

New York (EEUU)

Rodeado
de todo tipo de colores
sexos y edades
consuelo el aplazamiento de la ruta
que tanto ha costado recorrer
dadas las ineficiencias humanas
en este hijo inglés
de la verde y extensa América
que casi por completo llegué a conocer
al termino de este viaje
que satisface el aprender.
Ya que aunque muchas horas
perdí entre aves de acero
tantas otras
caminé hasta el atardecer
por parques, avenidas
y luces que pintaban alturas
encontré historia, presente
y locura por montón
que bañaban estilos en el día
pues la noche no logramos ver.
Extasiado de trabajo uno
y del metálico nido otro
se aprovechó más los días festivos
entre pastos, tabla y astro rey
cuando el cielo dejaba las lagrimas
para momento posterior
otorgándole autoridad en su reinado
al esquisito y reconfortante Sol.
Que me baña al escribir estas líneas
entre platillos, pelotas y amor
reposando mi cuerpo en la naturaleza
que se extiende por largos kilómetros
en esta verde atracción en medio
del cemento y las luces neoyorkinas
que bailan al compás del canto
de motores y bocinas.

domingo, 22 de junio de 2008

Imagina

Imaginando
que el mundo por primera vez
unía sus fuerzas
en pos de la paz
siento el aire pesadamente inflar
mi pecho
y ver como tu gran ideal
atrae tanto al que fotografía en velocidad
como también al que,
orgulloso de un hermano mártir de opinión,
moja sus ojos y sonríe
al mirar este círculo soñador
y recordar que no están solos en esta lucha
de la vida por sobre la ambición.
Por que,
aunque en mucho dejaste de creer,
tu sueño siempre se escuchó
y se escuchará y recordará
como algo que por siempre debiésemos de buscar
y, así, poder aportar
en la construcción de un mejor mundo
aquel donde hermanos se reconocen como tal
viviendo tranquilos unos para el otro
sin guerras ni locuras humanas
donde el mundo es uno y a todos,
así como a nadie,
le pertenece (en partes iguales).
Ya que, hoy y siempre,
pedirás (y pediremos)
una sola cosa:
la oportunidad de la paz,
esa que vienes a recordar
con la simple palabra de imagina
en la punta de un cerro
(que lleva por nombre
aquel orfanato de Liverpool)
en este país que manchó y mancha
su historia con sangre propia y agena.
Pero no se trata de hippismo
ni tampoco de utopía
es el simple sueño que muchos compartimos
y que tú aprovechaste de estampar
en la memoria mundial
gracias al respeto que ganaste
como ídolo musical.
Aunque va más allá
de un simple artista superdotado
ya que hasta personas festejan cumpleaños
en las cercanías de este lugar
que recuerda y homenagea
tu vida, muerte y eternidad
como un hombre que luchó por la paz,
la libertad, el amor y la hermandad
y que hoy homenajeo en estas humildes palabras
que reviven algo a veces olvidado:
Imaginar unidad...
...a John Winston Lennon

World Trade Center, New York (EEUU)

Sentado en la entrada
de dolorosos recuerdos
esquivo el sufrimiento de antaño
que conoció al pueblo norteamericano.
Y que hoy sigue presente
en aquel monstruoso pozo
que mezcla petroleo, cemento y polvo humano
a casi siete años de aquel suceso.
Que coronó el inicio de la guerra
entre árabes y este pueblo
que escasea de raiz propia
dadas las conquistas del pasado.
Y, mientras,
yo huelo con asco
el sudor político de cuerpos
que pagaron en vida el descontrol ageno.
De amor al poder y dierno
que hasta hoy acarrea a matanzas
insuficientemente justificadas
donde jóvenes son meros números.
Distinto caso para abuelos
que contra Sol y lluvia
reclaman les devuelvan
estos jóvenes soldados.
Que solían hacer de nietos
antes que sus ambicioso presidente
(reelecto por si fuese poco)
los enviara al infierno.
Y así,
intentando homenagear con un canto,
recuerdo entre palabras olvidadas
que teletransportan 40 años atrás.
Cuando igual que ahora
inocentes estadounidenses
pagaron en cuerpo propio
las locuras de su gobierno.

martes, 3 de junio de 2008

La Plata (Argentina)

Un bus de aquellos
característicos del extremo Sur de América
me separaron por unas cuantas horas
de mi bonaerense novia
y cambiaron su cuerpo italiano
por esta ciudad de contrastes.
Que poco tiene para ofrecer
según mis ya exigentes gustos
pues unas escasas calles
que se bañan en un romántico otoño
conducen a plazas y rotondas
donde el verde se apodera del paisaje.
Pero no es esto
lo que atrae de esta capital
de la gran provincia de Buenos Aires
sino su fútbol y aquella gótica catedral
que transportan a meses anteriores
donde Europa asombraba mi caminar.
Repleto de católicas edificaciones
que hacen de hogar del señor
pero que aceptaba flashes foráneos,
desde asiáticos a latinos,
todos esperando ayudar su memoria
con los avances tecnológicos.
Pero no es lo mismo en estos suelos
donde poco turista llega a visitar
por lo menos en este Abril medio engañoso
que se encargó de mi viaje felicitar
con un merecido aniversario
desde América al Mundo Oriental.
Y así recorro mis horas en La Plata
recordando algún otro lugar
y disfrutando este argentino nuevo destino
donde mi turística condición intento cambiar
dejando atrás países y continentes
y volviendo a disfrutar el viajar.

San Bernardo (Argentina)

Entre campos gobernados por vacunos
y un mar que mezcla el azul y café
crece este costero pueblo
donde tres días alojé.
Buscando nuevos horizontes
que sorprendieran más que ayer,
hoy repletamos de relajo
lo que en verano es gente con sed.
De aprovechar al máximo sus horas
bajo los rayos del astro rey
que de día colorea cuerpos
mientras con arena empolvan sus pies.
Pero en este extraño Abril
la realidad es muy diferente
ya que el Sol carece de fuerza
y apenas pasea uno que otro ser.
En este balneario de la provincia de Buenos Aires
que por unos días nos vino a conocer
aburridos del stress capitalino
y en busca del pasado volver a recorrer.

Maracay (Venezuela)

Decepcionado
producto del cansancio
y la escasez de dinero
abandono esta ciudad
en el Norte de Venezuela
este día Martes.
Pues acá aterricé esperando
conocer las playas de Choroní
pero el cuerpo no me permitió
este nuevo capítulo descubridor
dejando para próxima ocasión
explorar esta parte del continente.
Ya que mañana me marcho
del país bolivariano de Chávez
luego de apenas seis días
en que mi ser no disfrutó
gracias a lo poco orientado
hacia el aventurero joven.
Y así no alcancé ni a mirar
correctamente la ciudad de Maracay
que a mediados de Abril me conoció
por un par de aburridas horas
decidiendo mi próximo destino
en este extenso viaje.

martes, 27 de mayo de 2008

Isla Margarita (Venezuela)

Dos noches
entre cemento y basura
que marchitaban el mar
gasté en esta supuesta hermosa isla
que el Sol no me dejó
realmente apreciar.
Pues aunque mucho caminé
en busca de colores que asombraran
nada logré ver
ya que las nubes empañaban los rayos
que normalmente tiñen el agua con sal.
Donde la arena produce un verdor
a veces llegando al turquesa
pero que se transformó en gris azulado,
aquel color que refleja un día
escaseante de naranjo, amarillo,
celeste y olor a vida.
Así fue como mi primera
verdadera localidad venezolana
que logré conocer (aunque sea a medias)
aburrió largas horas de espera
a que estas mismas pasaran
y mis bolsillos no se quejaran más.
Pues Isla Margarita reflejó algo
que me había faltado en este viaje
donde mis gustos particulares
no tienen por que igualar al resto
especialmente en este suelo
que no me brindó más que techo para descansar.

Puerto La Cruz (Venezuela)

I.
Con hambre y sueño,
dos sinónimos de un año de nómada,
espero que el tiempo haga lo suyo
en esta puerta hacia la isla.

Aquella que se enorgullece
de ser uno de los grandes atractivos
en esta República Bolivariana de Venezuela,
capital del socialismo en Sudamérica.

Lo cual se percibe al caminar por este puerto
y ver los diversos letreros
que mientras observan palmeras y mar
promueven la Revolución Chavista.

Esa que tanto revuelco a causado
en América del Sur y del Norte
ya que se caracteriza por el atropello
de su líder izquierdista.

Pero además de chavismo y palmeras
también se presencian botes y gente
que conviven entre agitadas avenidas
cuando esquivas el paseo del turista.

Pues a Puerto La Cruz
llegan y se van personas
hacia esa natural atracción
conocida como Isla Margarita.

II.
Pasan y pasan
entre exposiciones de arte
que decoran el ambiente
en este puerto caribeño.

Que sirve de paso
hacia el turismo en Margarita,
escondido pero presente,
colmando lugares distantes.

Y son los aburridos recuerdos
que me llegan bajo la luz
de un tenue Sol entre palmeras
los que motivan el futuro.

Que se acerca a paso agigantado
y que yo no ceso de apurarlo
dada la ansiedad e incomodidad
de un año recorriendo.

Pero a la vez
espero entre bocinas
que abundan al lado del mar
donde mis hojas se pintan de a poco.

Entre un rosado y naranjo
formando mi silueta viajera
en la "feria" de Puerto La Cruz
que por horas me dio trabajo.

domingo, 25 de mayo de 2008

Kingston (Jamaica)

En medio de la jungla de concreto
que caracteriza a toda subdesarrollada capital
me encuentro durante cuatro días
de expediciones, caminatas y sueños hechos realidad.

Pues acá logré cumplir un cuarto de siglo
y celebrarlo en física soledad
pero en la casa de un incuestionable maestro
que con su música vino a pronunciar.

Las más diversas frases de igualdad
entre humanos de un mismo planeta
así como también la búsqueda de la unión universal
a través del amor hacia los demás.

Lo cual algunos aún no logran captar
en este país de hermosos paisajes
ya que maldad y bonanza caminan palmo a palmo
dentro de esta poco agraciada ciudad.

Donde rastafaris intentan hacerse un espacio
entre el caos y el stress social
que recorre las calles de este suelo
sin importar día, hora o lugar.

Y para que decir del racismo
aquel que se oculta en un poco amistoso mirar
pues poco turista pisa Kingston
lo cual no facilita el andar.

Por que el pasado aún dice presente,
ese que muestra ingleses esclavizando africanos,
y la gente te lo muestra con los ojos
donde sonrisas escasean en un millar.

Pero era algo de esperarse
e igual feliz abandono esta selva
pues aquí logré pasar mi cumpleaños
junto al eterno símbolo de la libertad.

Ocho Rios (Jamaica)

Siete días
en un sueño hecho realidad
donde mi cama flotaba en el caribe
y mi cuerpo era purificado en el mar.
Siete días
entre antiguos vividores
creedores del amor en el mundo
sin importar color o nacionalidad.
Siete días
de paseos y trabajos
ganándome con una sonrisa
un cuarto en esta paradisiaca isla.
Siete días
conversando con rastafaris y pedidores
dos extremos suficientemente distanciados
por el concepto de dinero y vida.
Siete días
intentando este inglés interpretar
pues mucho cuesta comunicarse
si no piensas con claridad.
Siete días
espantando a infaltables aprovechadores
que al ver tu no jamaquino cuerpo
intentan algo ganar.
Siete días
en esta dulce Jamaica
ya que Montego Bay no cuenta
pues es el epicentro de vacaciones de turistas.
Siete días
caminando, conociendo y descubriendo Ocho Ríos
entre las verdes montañas
y el turqueza de sus interminables aguas.
Siete días
desde que vine a concretar
mi más soñado anhelo:
en Jamaica mis 25 años celebrar.

viernes, 2 de mayo de 2008

Nine Miles (Jamaica)

Lugar destinado a ser sagrado
gracias al nacimiento de un profeta
atrae turistas por montones
lo que genera una irracional entrada.
En este sitio donde reposa el honorable
Robert Nesta Marley
que se debe estar lamentando en su lecho
como se lucra a costa suya.
Pues mucho es dinero
y, aunque duela, a veces merece la pena invertir
por estar al lado del maestro
aquel que su cuerpo alzó con fuerzas.
En busca de un mundo mejor
donde existieran derechos y libertad
tanto para blancos como seres de color
sin importar su religión o cultura.
Lo cual a través de su arte expresó
convirtiéndose en una merecida leyenda
incluso una especie de Dios
para muchos en este planeta.
Ya que su vibra emanó
a través de mares y montañas
aquellas que experimenté hoy
gracias a las bendiciones que me acompañan.
En este exttenso caminar descubridor
donde no sólo he encontrado naturaleza
sino personas, experiencias y hasta el amor,
ese que tan perdido estaba.
Y que hoy en alguna manera me ayudó
a llegar al lado de un maestro
en este pueblo hundido entre verdes montes
que cobijan al gran hijo de Jamaica.
...a H. Robert Nesta Marley O.M.

Montego Bay (Jamaica)

Ruidos que asemejan balazos
acompañado de inentendibles palabras
que terminan en furiosas risas
es el soundtrack a esta hora.
En que recuerdo andinos países
gracias al cansancio de casi un año
que explotó las dos últimas noches
donde aeropuertos se disfrazaron de hogares.
Aquellos ahora lejanos
y que en este minuto extraño demasiado
pues mientras más se acerca la pausa
tanto más el cuerpo pide un descanso.
Al igual que la transpirada mente
que ya ni rutas puede trazar
en esta extensa América
que de latina pasó a completa.
Donde el español y portugués
le dieron paso también al inglés
producto de la presencia del país sin nombre
así como también de la dulce Jamaica.
Que por casi dos semanas me verá
recorrer sus playas y avenidas
en busca de unos memorables 25 años celebrar
en la tierra del gran Robert Nesta.
Pero por ahora no logro disfrutar
lo que tantas horas soñé despierto
ya que mi tiempo lo vienen a manejar
ineptos de otras vidas paralelas.
En esta turística costera ciudad
donde la pobreza choca con el dinero
de los "todo incluido" que comen las playas
en este Montego Bay de nuestra era.