Cuatro paredes
con uno que otro espacio
fue lo que alcancé a conocer
de este suelo africano.
Burocracia humanamente dañina
separó mi cuerpo de la tierra
en que viven hijos e hijas
de una hermosa bandera.
Mucho trabajo me costó para llegar
a que me cierren un sueño de golpe
no dejándome disfrutar
de Senegal y su usual cálida gente.
Papeles de menos, papeles de más
demostraron que el planeta aún tiene dueños
que intentan a las personas separar
e impiden que conozcan el mundo.
Con una gran amargura abandono
este país por el que tanto luché
el día que cumplo seis meses
de viajar, conversar y ver.