sábado, 24 de noviembre de 2007

Teotihuacán (Mexico)

Piedras sobre piedras
moldean montes de adoración
a los dueños de la noche y día
a la mágica Luna y nuestro padre Sol.
Mas de mil años ya van
desde que este lugar se pobló
por la gran cultura teotihuacana
aquella que el tiempo exterminó.
Esta ciudad de los dioses
asombra por su perfección
dado el orden de construcciones
y su correcta planificación.
Con una larga avenida
divide lugares de distinta función
ya sea política, religiosa o administrativa
pero siempre formadas por lo que un volcán vomitó.
La energía y magia de la ciudad
se percibe al subir el templo mayor
donde el viento conversa con tus ideas
mientras el Sol dosifica la iluminación.
Casi tres años ya van
desde mi primera latina excursión
y hoy revivo en sentimiento aquel día
en que los incas me mostraron su edificación.

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