jueves, 15 de noviembre de 2007

Diabat (Marruecos)

Pensamientos de décadas pasadas
sobrevuelan mi caminar
por este pueblo que cobijara
a hombres en busca de paz y libertad.
Paz y libertad que nunca encontraron
en este mundo carente de justicia
donde el dinero es la base
de cualquier intento de sociedad.
Dinero que hoy aterriza
en este paraíso de antaño
donde sus habitantes observan
como les compran su tranquilidad.
A lo lejos un castillo de arena
mantiene viva la leyenda
del Dios de la guitarra
que este suelo vino a musicalizar.
Música que por ahora olvida
al hermano del castillo de arena
aquel compuesto de agua
que aún no logra realmente inspirar.
Inspiración que intenté encontrar
en estas dunas de verde, blanco y mar
en el paraíso del amor y paz
en el pequeño pueblo de Diabat.

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