Gritos casi inentendibles,
personas caminando de un lugar a otro,
encierro que acepta rayos solares,
África presente en el circo.
Afuera son seis contra seis,
el cemento suena con los pies,
mallas añosamente agujereadas,
el mundo rueda de felicidad.
Autos de todo tipo y año
(blancas aves sobrevuelan el cielo),
bocinas se oyen de vez en cuando,
bicimotos acarrean mínimo un hombre.
EL pan no alcanza a multiplicar
(pero sacia el hambre por mientras),
mi riñón derecho exige líquido:
el agua es la refrescante solución.
Llegada y salida de cinco horas,
el Sol quema mi cerebro,
un hombre de azul acarrea a alguien,
gritos que revientan mi oído.
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