Secas tierras que crecen del mar
en estas extensas aguas del mediterraneo
empapan de sudor y sal
mi cuerpo amante del verano.
A cada hora un barco se ve llegar
trayendo y sacando vivientes despacio
sin un segundo dejar de reflejar
los colores dentro del azul marino.
Azul que se convierte sin cesar
en verdor y hasta calipso
gracias a las aguas que se niegan a reventar
en la costa de este arenoso paraíso.
Playas que satisfacen a los que vienen a turistear
o a los que buscan solo paisajes bonitos
pues para todos los gustos puedes encontrar
en esta isla del continente europeo.
De noches de camping y días de mar
pinté mis horas en la isla de Paros
el lugar donde el tiempo pasa sin avanzar
desobedeciendo cualquier estación del año.
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