viernes, 19 de octubre de 2007

Edimburgo (Escocia)

Verdes grandioso cerros
iluminados por el goteo constante
separan la ciudad de los pueblos
mientras el mar embellece el presente.
Presente que recuerda la historia
al igual que en toda esta gran isla
puesto que un enorme castillo se alza
en el centro mismo de la vida.
Gaitas y faldas decoran a los hombres
que con cantos y cerveza alegran
el caminar de turistas y escoceses
hambrientos del pasado y presente de esta tierra.
Personas de muy fácil llevar
rodearon mis momentos de curiosidad
por la mezcla de lo históricamente humano
con la interminable esquisitez natural.
Luego de visitar cerros,
cemento y el extenso mar
no me queda mas que recordar ello
como una hermosísima capital.
De aquellas que escasean en el mundo actual
y que logran sin ningún esfuerzo
la unión de belleza natural
con el presente y vivió (y vive) su pueblo.

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