viernes, 19 de octubre de 2007

George Harrison

Los sonidos de tu cabeza
hacen llorar tu guitarra
mientras nuestros oídos colapsan
ante tan perfectas notas.

Tu espíritu crece incesante
buscando la plenitud exquisita
ya sea a través de la música que compones
o las palabras que de la India escuchas.

De lejanas tierras aprendiste
a comprende que el cuerpo es pasajero
y así tu alma alimentaste
con la cítara, el amor y los sueños.

En vano intentaron apagarte
dos enormes genios de la composición
pero demostraste que la guitarra te pertenece
e incluso para unos escribiste la mejor canción.

Canciones que ahora pasaste a tocar
para el todopoderoso Dios
que se cansó de tu aura prestar
a los humanos y su ambición.

Ahora tu recuerdo alimenta
nuestra sed de perfección
pues mostraste la vía
para unir la paz, música y su espiritualización.

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