martes, 24 de junio de 2008

Rutherford, New Jersey (EEUU)

Rememorando viejas leyendas
entre cuatro paredes y un corazón hermano
pasamos horas en este norteamericano pueblo
de verdes pastos y grandes casas.
Que hoy se mojan con el llanto
de un adiós al otoño
no queriendo aceptar el inicio
del verano y su calor a toda hora.
Pero poco importa la retrasada desaparición
del invierno y sus aguas
ya que el Sol se pronunció escondido
fortificando nuestros cuerpos y aventuras.
Donde sin importar los problemas presentados
disfruta mi inesperada estadía
en la improvisada casa de aquel músico
que opera la batería.
Y juntos hemos sabido buscar la forma
de entretenernos entre dólares y gringos
que encarecen el aire sin respeto
pero que recompensan con paisajes.
En Rutherford, este pueblo de New Jersey
que por intermitentes cuatro días visité
gracias a los problemas de transporte
y la hospitalidad del artista de la medicina.

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