Rodeado
de todo tipo de colores
sexos y edades
consuelo el aplazamiento de la ruta
que tanto ha costado recorrer
dadas las ineficiencias humanas
en este hijo inglés
de la verde y extensa América
que casi por completo llegué a conocer
al termino de este viaje
que satisface el aprender.
Ya que aunque muchas horas
perdí entre aves de acero
tantas otras
caminé hasta el atardecer
por parques, avenidas
y luces que pintaban alturas
encontré historia, presente
y locura por montón
que bañaban estilos en el día
pues la noche no logramos ver.
Extasiado de trabajo uno
y del metálico nido otro
se aprovechó más los días festivos
entre pastos, tabla y astro rey
cuando el cielo dejaba las lagrimas
para momento posterior
otorgándole autoridad en su reinado
al esquisito y reconfortante Sol.
Que me baña al escribir estas líneas
entre platillos, pelotas y amor
reposando mi cuerpo en la naturaleza
que se extiende por largos kilómetros
en esta verde atracción en medio
del cemento y las luces neoyorkinas
que bailan al compás del canto
de motores y bocinas.
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