domingo, 25 de mayo de 2008

Kingston (Jamaica)

En medio de la jungla de concreto
que caracteriza a toda subdesarrollada capital
me encuentro durante cuatro días
de expediciones, caminatas y sueños hechos realidad.

Pues acá logré cumplir un cuarto de siglo
y celebrarlo en física soledad
pero en la casa de un incuestionable maestro
que con su música vino a pronunciar.

Las más diversas frases de igualdad
entre humanos de un mismo planeta
así como también la búsqueda de la unión universal
a través del amor hacia los demás.

Lo cual algunos aún no logran captar
en este país de hermosos paisajes
ya que maldad y bonanza caminan palmo a palmo
dentro de esta poco agraciada ciudad.

Donde rastafaris intentan hacerse un espacio
entre el caos y el stress social
que recorre las calles de este suelo
sin importar día, hora o lugar.

Y para que decir del racismo
aquel que se oculta en un poco amistoso mirar
pues poco turista pisa Kingston
lo cual no facilita el andar.

Por que el pasado aún dice presente,
ese que muestra ingleses esclavizando africanos,
y la gente te lo muestra con los ojos
donde sonrisas escasean en un millar.

Pero era algo de esperarse
e igual feliz abandono esta selva
pues aquí logré pasar mi cumpleaños
junto al eterno símbolo de la libertad.

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