Las continuas lágrimas
del señor sobre estas tierras
impidieron mi descubrimiento de ellas
a pesar del exceso de ganas.
Ya que aunque me la describieron
como ciudad cara y peligrosa
también muy bien me hablaron
de su centro e historia.
Por más que el dinero y el comercio
haya espantado la gracia de antaño
igual espero en una futura vuelta
tener el tiempo de recorrerla.
Es por esto que pocas palabras puedo dedicarle
a este alguna vez testigo de galeones piratas
pues Cartagena espantó mi visita
con sus días llenos de agua.
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