Ruidos
de bocinas y silbatos
de motores y personas
molesto sentir de nuestros pasos.
Nuestro primer destino
en este país guatemalteco
no contribuyó en lo absoluto
a relajar nuestro cerebro.
Lejana diferencia
de su siamés vecino
se repleta de mercados y moto-taxis
que se pelean por atropellar tu cuerpo.
Pero no fue esto
lo que nos trajo hasta acá
sino que las ruinas de Tikal
aquellas que nos negaron por dinero.
Y así pasa
este estresante destartalado pueblo
que alteró nuestras horas de descubrimiento
de este continente eextenso.
Donde hay ciudades bellas
y otras donde no alcanzan los flashes
caso contrario al de Santa Elena
que con su caos nos espantó antes de tiempo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario