Caminando hacia el final
de este oscuro país caribeño
cuando casi alcanzas a entrar
a suelo guatemalteco
aparece este pequeño lugar
que alojó nuestros cuerpos.
Acá logramos escuchar
variados lenguajes y dialectos
de personas de distinta nacionalidad
incluso conociendo un jamaiquino
que nos llegó a iluminar
con sus creencias y ritos.
Pero poco tiempo nos pudimos quedar
en esta base para gastar dinero
puesto que nos urge llegar
al próximo destino
aquel que nos permitirá disfrutar
de ruinas creadas por ancestros.
Así como también esperamos celebrar
las fiestas de fin de año
en alguna centroamericana ciudad
lejos de la parafernalia y los gastos
en familia, aunque lejos del hogar,
pero siempre dando gracias por estar vivos.
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