Nuestro primer paradero
en este oscuro país
llegó luego de botar dinero
y de trámites que parecían sin fin.
En un día de tumulto
nos engañaron al salir
el el último pueblo de México
aquel que nos permitió dormir feliz.
Y es así como estábamos
hasta bajar de aquella micro y sentir
aquel extenso mar de humanos
intentando pasar por aquí.
Pero esto ocurre en todos lados
tanto aquí como en la quebrada del ají
ya que un pequeño descuido
nos despojó de pasajes y un tapiz.
Aún así logramos
aterrizar en esta ciudad para dormir
e intentar de conocer algo
de esta destartalada ciudad de Belize.
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