Luego de nueve kilómetros
de caminar junto al infaltable Sol
llego a esta pintoresca playa
de abundante vegetación.
Donde en su final la tierra
una pequeña apertura creó
entre rocas y agua
permitiendo fotos por montón.
Acá mi cuerpo se refrescó
entre olas donde nunca faltó
la arena golpeando mis pelos
y las plantas invadiendo mi sector.
Pero poco tiempo llegué a soportar
entre palmeras y arena marrón
pues la vuelta son dos horas
y el tiempo es el amo y señor.
De mis días recorriendo
esta Tierra que sólo se nos prestó
y que no le pertenece a nadie
sin ninguna excepción.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario