Una tarde de Enero
llegamos en busca de la sanidad en el arte
aquel que expresa sentimiento
transmitidos manualmente.
Combatiendo contra presiones bajas
y mareos varios
buscamos aquella gran exposición
que comercializaba trabajos.
Pero nuestra decepción fue muy grande
al observar la poca originalidad
con una tejida excepción
que ayudó a mi creatividad.
En este lugar de precios extranjeros
donde el comercio es el gran amo
de las manos que crean belleza
especialmente en madera.
Pero no todo fue trabajo
ya que el pueblo mostró sus encantos
en plazas que vigilaban iglesias
mientras humanos cultivaban el descanso.
Y así terminamos este nuevo día
sin grandes novedades
donde Masaya fue el gran destino
de nuestros ojos e inspiraciones.
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