En las faldas de un volcán
que una nube nos privó
se alza esta turística ciudad
donde el inglés es amo y señor.
Presente en tours y tiendas
que vomitan recuerdos y regalos por montón
camina a la par de nuestro idioma,
aquella variación del español.
Con el cual nos comunicábamos
entre calles y pájaros
que coloreaban el cielo y la tierra
y musicalizaban nuestras horas de exploración.
De paisajes y personas
que inundan el lugar
con los dólares y euros
valorando hasta la respiración.
Y es por esto que poco duramos
en la falda del Arenal
pues La Fortuna le ponía precio
a rodo cuanto fuese atracción.
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