jueves, 3 de mayo de 2007

St. Emilion (Francia)

Valle repleto de antigüedad
crece entre ordenados viñedos
que recuerdan tierras lejanas
y transportan a un vivir sereno.

Vida de pueblo, habitantes escazos
se oyen respirar desde la punta, lo alto
mientras pequeños motores silencian
el cantar de un pajaro.

Vientos levantan presencia
de quien tanto me ha acompañado
en este comienzo de vida
en este caminar descalzo.

Azul, blanco y rojo
flamea marcandome el paso
de tanto mi futuro como lo ocurrido
del presente, el andar despacio.

El liquido rojo, sangre de cristo
o del señor, ya no me acuerdo
corre por cañerias y calles esrechas
que nacen en este pueblo compacto.

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